jueves, 8 de diciembre de 2016

EN QUÉ DÍA VIVO

Desde que se ha jubilado, Oliverio Talón está desbordado de ocupaciones, las tareas del hogar que, cuando no las hacía él sino su mujer, le parecían nimias ahora le llevan mucho tiempo, los papeleos y formularios que hay que rellenar periódicamente por vía telemática para poder cobrar una miserable pensión mensual le agobian, echar una mano a hijos y nietos que ahora se acuerdan de él con más frecuencia le priva de pensar en el rugby, en el rugby.

Oliverio Talón esperaba su jubilación para poder ir a ver los entrenamientos, departir con los dirigentes, conocer a los muchachos que se iban incorporando, dar consejos -siempre le ha gustado dar consejos que nadie ha seguido nunca-, asistir a los partidos, incluso seguir a alguno de los equipos, a ser posible el primer equipo, en sus desplazamientos… pero nada. Se le pasan los días, unos iguales a otros, y cuando su esposa regresa del trabajo -ella que compaginaba su propia carrera con la gestión de la vivienda sin inmutarse mucho, solo un poco-, teme incluso su pregunta. - ¿Qué has hecho hoy?

Nada, piensa Oliverio, mientras pasa una vez más el aspirador por la alfombra de migas y chocolate que han dejado un par de griposos infantes enfrente del sofá esta tarde, pero encuentra la revista mensual de rugby que no ha leído siquiera desde que la recibió hace unos días, se había escondido, con esa inteligencia malvada de los objetos sin alma, junto con el periódico amarillo, tampoco leído, entre el sofá y la biblioteca.

Oliverio apagó el aspirador, se sentó en el sofá y extendió sus piernas, apoyando las pantuflas sobre el aparato silencioso, abrió la revista por su primera página, la del editorial con el que nunca estaba de acuerdo. Y en ese momento oyó las llaves en la puerta del piso.

- ¿Qué has hecho hoy?

viernes, 2 de diciembre de 2016

DONOSTIA 2016 CAPITAL CULTURAL EUROPEA: UN RESUMEN

- Se acaba esta larga cena de sociedad gastronómica acompañada de un maldito “otxote” que interrumpe las conversaciones de los comensales ¿Ha sido algo más la capitalidad cultural europea? La factura, la desmedida factura que no se justifica con un poco de ballet, una cucharada de música, teatro para unos pocos, estafillas de perfomances absurdas y poco más, si algo…
Galtzagorri me comenta en la terraza de la cafetería que se levanta donde estuvo el campo de Atocha, cafetería que reúne a los industriales de la Justicia en los largos tiempos muertos que el Derecho permite o provoca.
- Tuvimos la Gran Tamborrada y la Clásica Ciclista también como formidables eventos culturales y además se ha podido comprobar para qué sirve y para qué no sirve el edificio del tabaco y del eco vacío que tenemos que costear hasta que se convierta en un centro gastronómico de referencia mundial, porque se acabará convirtiendo en una inmensa taberna de tabernas, como todo en esta ciudad…
No sé por qué he sacado el tema, si con matices, yo comparto su visión ácida de lo que ha sido este año de pitorreo cultural y despilfarro extremo.
- Una mierda, ha sido una mierda pero hay que ser ingenuo para decir que “el nagusi está desnudo” en el batzoki. Al fin y al cabo esta capitalidad cultural ha reflejado fielmente lo que es la cultura donostiarra -aparte de las citas monumentales que se han fijado en el calendario con esfuerzo de cine, jazz, música clásica, danza… -, y es “merluza a la koxkera”
- ¿Qué evento teatral u operístico de este donostiarra 2016 ha tenido repercusión europea? ¿Qué perfomance de arte visual? ¿Los ha habido?
- Ahora saldrá la versión oficial y nos maquillarán lo que hemos constatado, al fin y al cabo tienen que cuidar su futuro mamando de la ubre de la cultura con K de kilo, cuando no sirven ni para fregar los platos en un bar de Gros.
- ¡Menos mal que Martín Berasategui y la Guía Michelín nos han salvado de este vacío mundial de reconocimientos de nuestros esfuerzos culturales!
Y Galtzagorri vuelve a subir las escaleras del Palacio de Justicia, tatareando un conocido aire de Bizet.


viernes, 25 de noviembre de 2016

PESCADILLA RABIOSA


- No me gustan los cambios de entrenador en el rugby ni la pescadilla que se muerde la cola y menos en noviembre cuando los pescateros se van de vacaciones- dice la Marquesa de Altamira en la cocina de la sociedad, mientras el Marqués comprueba que el pescado se ha descongelado bien- ¿Quién está enfermo?
- Gatzagorri ha tenido la tradicional txarriboda de los veteranos de su equipo y no está para bromas, como el Ampo que debe cuidarse – comenta el barón de la Florida sirviendo los mostos del año recién recibidos-, y salir de sus círculos viciosos.
- Lo hará, tranquilos, saldrá, aunque la Samtboiana no sea el equipo ideal para recibir en plena transición -el Marqués mira y remira el “merluccius merluccius”, como si éste fuera el culpable del calendario-, pero con los de casa entrenando, las ganas de los jugadores y el calor del graderío tenemos que agarrarnos a la victoria.
- ¿No querrás que me coma eso? -dice Galtzagorri de espaldas a la cocina y leyendo la prensa rugbistica- Los catalanes están demasiado fuertes ahora y Altamira no es lo que era.
- Pues Hernani tiene que traerse todos los puntos de Barcelona que esos catalanes van los últimos y hay que asegurarse el futuro -el de la Florida acaba de preparar la mesa-, para mantenernos arriba.
- ¿No querrás que me coma eso? Prefiero quedarme sin comer que tragar fritanga -Galtzagorri se ha dado la vuelta con un rostro del color del pael del periódico-.
- ¿Y los del otro lado de la muga? - Ya está enroscada y enharinada la pescadilla pero su aspecto ni achicharrándola puede mejorar, según se deduce de la cara del Marqués- ¿Qué te parece, cariño, si vamos el viernes a la tarde de compras a Barritz, luego picamos algo por algún bistró del mercado y nos vamos a ver al Olympique que recibe al Stade Montois?
- Que el romanticismo y tú son dos cosas distintas -dice la de Altamira y cambia el mosto por un crianza-.



domingo, 20 de noviembre de 2016

DONOSTIA REFERENCIA DEL RUGBY MUNDIAL

DONOSTIA REFERENCIA DEL RUGBY MUNDIAL
Palabras del Sr. Alcalde Eneko Goia.
Un pequeño matiz, miles de espectadores tuvieron que entrar al estadio con el partido comenzado por causa de la desorganización existente y las pantallas de video y el video en general estuvieron manejadas por el torpe de la casa... pero pudo haber sido peor.
Una vez frustrada la vivencia del espectacular prólogo del encuentro para esos sufridos seguidores del rugby, USA y TONGA ofrecieron un buen partido a los ¿15.000? aficionados al rugby que se acercaron a Anoeta, algunos consiguieron entrar cuando ya el partido llevaba unos diez minutos en juego. Los precios populares evitaron un altercado de orden público ya que el público de este deporte es especial y comprendió que los voluntarios del Bera-Bera -hay que darles una medalla-, hacían lo que podían en medio del caos.
La voz del locutor puso una nota de humor al principio con sus obvias explicaciones, una pena que llegara un momento en que no supo qué pitó el árbitro y ya se tuvo que callar.
El espíritu del deporte del balón oval, sin embargo, prevaleció durante todo el tiempo y la ajustada victoria tongana fue normal, los progresos de los americanos dependen más de su voluntad y coraje que de su técnica individual y de su juego colectivo, quizá la falta de cultura de rugby explica sus limitaciones actuales.
El Cabra en el palco disfrutó de una tarde excelente.
USA 17 - TONGA 20

jueves, 17 de noviembre de 2016

DUELO DE ÁGUILAS


Ahora volar es relativamente barato, salvo que dejes aparcado el coche en el aeropuerto o te tomes algo en una de sus tabernas asépticas, por lo que la gotosa gaviota varada de Loiu se ha convertido forzosamente en una rotonda de fugaces encuentros de muchos guipuzcoanos -las conexiones con el mundo exterior no están en Hondarribia ni se les espera-, así que el Marqués de Altamira no se extrañó, al regresar desde la barroca Sevilla, de ver a Murray entre los oteadores de las puertas automáticas.
- ¿Esperando a las águilas norteamericanas o a las águilas del mar? -le preguntó, al observar cerca suyo a algunos rostros de los organizadores donostiarras del Rugby Challenge de este sábado-.
- No ¡Qué va! A mi hija que se escapa del Erasmus de mis ahorros para pasar unos días por aquí con una especie de novio que se ha echado en el círculo polar ártico.
La salida de un par de docenas de armarios roperos con su séquito y un pequeño revuelo de cámaras les hizo apartarse a un lado.
- Les llevarás al partido del sábado ¿No? ¡Espero que Anoeta se llene para esta fiesta!
- Se llenará y allí estaremos, pero estoy mosqueado porque mi hija me ha preguntado si en el Palacio de Hielo de Anoeta hay “curling”, eso que se parece a la “toka” pero sobre patines.
- Habrá, habrá ¿Te apuestas el aperitivo del domingo a que gana Tonga de más de veinte puntos?
- Yo te iba a proponer a que gana de más de veinticinco, así que no te la cojo. Prueba con Galtzagorri que dice que los “usamericanos” están creciendo y que la mano de Mitchell se tiene que notar, creo que piensa que las águilas de tierra van a ganar, por poco, pero que van a ganar.
- Me parece que todas son águilas pescadoras y que, además de empacharse de nuestra cultura gastronómica, vienen a hacer algo más que turismo rugbístico.
El niño del “curling” tiene hechuras de segunda línea bisoño y es guapo como un “arturoperezreverte” pero sobre los gustos de nuestras hijas no debemos opinar, así que los dos colegas se separaron cordialmente sin más comentarios.



viernes, 4 de noviembre de 2016

EL DOLOR DE MUELAS


El calendario del rugby internacional tiene que hacer encajar las competiciones nacionales e internacionales de los clubes con una serie de competiciones de las selecciones nacionales que se producen todos los años y además, cada cuatro años, con el Campeonato del Mundo. En esta época toca una de esas competiciones: los “test-match” de otoño.
Como su propio nombre indica son partidos de prueba, prácticamente amistosos, en los que fundamentalmente las selecciones del hemisferio sur juegan en el norte con las selecciones del norte. En primavera el viaje es a la inversa. La consecuencia práctica de estos enfrentamientos es unos puntos que la World Rugby  otorga mediante una complicada ecuación en función del resultado y que pueden provocar variaciones en la clasificación mundial de las federaciones nacionales, clasificación que, a una fecha determinada, da derecho a su vez a la participación automática y en su orden en la siguiente Copa del Mundo.
Galtzagorri dice que es un dolor de muelas que se produce sistemáticamente cada seis meses, algunas ligas nacionales se interrumpen por su causa, en otra los clubes compiten, falseando los resultados, sin las figuras seleccionadas. Los dirigentes y entrenadores hacen declaraciones sobre quién paga a los jugadores para no contar con ellos y mandarlos a que se lesionen por ahí, se habla del exceso de partidos que algunos acumulan… y, después de rellenar columnas de prensa deportiva, todo se calma hasta la siguiente época de “test-match”.
Galtzagorri también dice que el dinero que se genera con estos encuentros debe ser el mejor  analgésico porque nadie hace nada por extraer estas muelas del calendario ¿Quién se acaba llevando ese dinero? 

viernes, 28 de octubre de 2016

DE TONGA A GROS


La cara de Iñigo retrata su vida, aunque le hayamos calificado muchas veces de “Cónsul Honorario de Donostia en Tonga”, su cara no es la de un miembro de ese ilustre cuerpo de ciudadanos que representan sus origen en sitios a donde no llega el Cuerpo Diplomático. Los vientos del Pacífico, los duros frutos del tiempo que ha tenido que comer para sobrevivir después de tantos naufragios, han pasado factura a aquel incansable “flanker” que partió un día en velero hacia una Australia a la que nunca llegó pues un islote de Tonga detuvo el rumbo de la embarcación inesperadamente -como esas columnas de párking que no avisan de sus maniobras para regocijo de los carroceros-.
El rugby e Internet nos han mantenido en contacto hasta que regresó y ahora ejerce a la inversa de “Cónsul Honorario de Tonga en Donostia”, siempre con algo que contar, en una mezcla de sueños y de leyendas, pintando paisajes de vegetación de color verde imposible sobre playas de coral que van desapareciendo en el mar azul que las acabará por engullir mientras sus habitantes juegan al rugby desde que se desprenden del cordón umbilical.
El rugby en Tonga es el mejor medio de buscar la vida más allá del horizonte, el profesionalismo ha hecho que este juego se haya convertido en la solución a la falta de futuro en las islas. Los ojeadores de los clubes no están de vacaciones por allí, así que ahora lo que hay en ese reino feudal es la siempre dolorosa emigración de los mejores jóvenes con todas las consecuencias que se derivan de ello, la buena del dinero para unos, las malas para las familias y para los “juguetes rotos” en que acaban convirtiéndose otros.
Las “Aguilas del Mar” nos van a visitar en Anoeta dentro de unos días e Iñigo flota entre Monpas y el Peine de los Vientos, recordando a su hijo, al que llevó niño en su singladura, y a sus nietos, ya tonganos, que son ahora los herederos de aquel consulado honorario de Donostia en medio de la mar pacífica y también emocionado, con la incomodidad inevitable de quien no pertenece ya enteramente a ningún sitio, por vivir un poco de Tonga de nuevo.